

martes 21 de febrero del 2012

martes 21 de febrero del 2012

martes 21 de febrero del 2012
El voto diferenciado en los últimos procesos electorales del país reflejan un fenómeno en esto que llamamos democracia plena o estado de derecho. Aquí el ciudadano, el elector común, ejerce un voto razonado, un voto que cuenta y que marca al candidato de su preferencia más allá del partido.
Con el voto diferenciado cada vez es menor el voto automático por el color de un partido o una coalición.
Esto significa que el ciudadano emite un voto diferenciado en sus preferencias y así elige a un candidato a la presidencia de la República de cierto partido y un voto a gobernador, munícipe o legislador, de otro color.
Esta tendencia hacia el voto diferenciado lo emite una franja ancha del electorado ciudadano, el que no milita o simpatiza radicalmente con un partido, el elector que emite su voto diferenciado no pertenece al denominado “voto duro” que tienen los partidos, en mayor o en menor medida.
Y así esta franja de electores es la que marca la pauta en la alternancia, como balance en el equilibrio de las fuerzas políticas y de esto que los partidos que ofrezcan mejores opciones, con candidatos frescos, con caras y propuestas nuevas, son los que tendrán mejores resultados en el resultado electoral.
En esto de la democracia se dio primero el fenómeno de la alternancia. La mejor organización, el crecimiento de las instituciones electorales y sus tribunales, la certeza y credibilidad de sus fallos, permitió que el ciudadano también madurara, que razonara su voto y que la alternancia no fuera un cambio de “carro completo” entre un partido u otro y que hoy el voto diferenciado sea el fenómeno a entender por los candidatos y los estrategas de los partidos.
Y estos dirigentes, tácticos y estrategas deben entender que el cambio democrático no está en las alternancias de poderes, negociados o no, entre partidos. El cambio democrático lo ejerce, de acuerdo a la actual ingeniería electoral, el ciudadano de a pie, el que vota razonadamente y que elige al mejor candidato para cada puesto.
Este voto, así, diferenciado, es el que ejerce el elector de acuerdo al momento político que vive, pero también y muy especialmente al candidato que sobresale y se ubica arriba de la marca del partido.
Estos son, pues, otros tiempos y las próximas elecciones federales, locales y estatales, marcarán la contienda del primero de julio del 2012 como el espacio de los ciudadanos que votan diferente, candidato por candidato.

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