


martes 22 de marzo del 2011

martes 01 de noviembre del 2011

martes 21 de febrero del 2012
El imaginario político nacional es muy creativo, con la capacidad de crear escenas muy claras. Andrés Manuel López Obrador, el candidato a la presidencia de la República por el PT-PRD y Movimiento Ciudadano (MC, antes Convergencia) se autocreó la imagen de un hombre derrotado, de un hombre que se va a la chingada, según sus propias palabras.
Resulta que en esta tercera semana del mes de febrero, ya en la época seca electoral de las intercampañas, alguien filtró una conversación de López Obrador, dichas en una reunión que tuvo con empresarios.
Lo medular de esa conversación fue publicada con este contexto y así lo diría el candidato de las izquierdas:
“Tengo menos vigor, eso sí. Porque ya estoy muy cansado. ¿Te acuerdas en tu casa que te dije que si la elección era limpia y libre, si perdía, me iba yo a ir a La Chingada? ¿Te acuerdas? Y ahora sí. Es que yo tengo una quinta que me dejaron mis padres”.
Se advierte en esto que López Obrador generó una oleada informativa con chorros de tinta y voz en los noticieros radiofónicos, televisivos y periódicos, además del intenso tráfico en las redes sociales y blogs de Internet.
A la chingada no pasó desapercibido y sacó de la modorra el mundo informativo del panorama nacional, pero vale la pena analizar si los asesores de Andrés Manuel López Obrador ya llegaron a un punto en donde mandan a su representado al tercer lugar de las simpatías y preferencias electorales.
En este caso, si la filtración informativa de la reunión en donde López Obrador se autochingó fue casual, de algún “amigo” que grabó y difundió por su cuenta lo hablado, el candidato a la presidencia se muestra como un hombre cansado, un político decepcionado, con una alta carga de derrotismo.
Si por lo contrario, la presunta filtración fue parte de una estrategia de propaganda política para burlar los vetos electorales en estos tiempos de “intercampaña”, resultó contraproducente para la causa del tabasqueño.
Hay una corriente de asesores político-electorales que mantienen como dogma que los políticos tienen que parecer en los medios a como dé lugar, sin importar lo que digan o hagan, pero estar.
Y eso fue algo que le pasó a Ernesto Cordero, cuando saltó a la “fama” con sus declaraciones de que se podía vivir en México con seis mil pesos mensuales de sueldo. Eso le generó ríos de tinta y lo posicionó en el imaginario colectivo, aunque fue con un saldo negativo. Después el mismo Cordero “equivocó” el nombre de su presidente de la República, en el debate de precandidatos, y lo llamó “Vicente Calderón”.
Hoy a López Obrador le hicieron un flaco favor esos asesores y si no se recupera pronto, es muy probable que se le cumplan sus dichos y se vaya a Tabasco a La Chingada, la casa campestre familiar del nativo de Macuspana.

miércoles 08 de febrero del 2012

martes 31 de enero del 2012

martes 17 de enero del 2012

martes 10 de enero del 2012


