| Martes 9 de Marzo de 2010 | Agencia CRÍTICA |
Apenas inicia. Pasó el primer mes y la LIX Legislatura de Jalisco arranca en forma en este mes de marzo. El ejercicio de la glosa del informe del gobernador fue un entrenamiento y periodo de prueba en donde los diputados se conocieron en las distintas comisiones.
A los secretarios del gabinete les fue mal. A unos más y otros menos, pero eso se deriva de un informe poco claro, con muchos rodeos lingüísticos y de conceptos abstractos, sin cifras o indicativos medibles.
La administración pública del gobierno de Jalisco ha equivocado el concepto de informar con el de mostrar puros deseos y abstracciones generales.
Pero eso es una harina de otra bolsa y los diputados locales ya harán correcciones al formato de glosa y seguramente recomendaciones o diálogo para que el Ejecutivo transforme su ejercicio de rendición de cuentas, que hasta ahora sólo son intenciones por la poca claridad demostrada.
En el caso de los legisladores locales ahora les toca iniciar las tareas del Congreso con formas definidas, con la definición de una agenda calendarizada y con sentido de trascendencia y no de ocurrencia.
De los 39 diputados la variedad de experiencia, de capacidad, de talento, de juventud y madurez, es de una riqueza plural si se aprovecha por los coordinadores de las bancadas.
Hoy, repetimos, en este mes de marzo inician los verdaderos trabajos de un Congreso, después de los trabajos de instalación y de repartición de comisiones y hasta de oficinas y espacios físicos.
Señalamos que les falta combatividad, que les falta autocrítica a los legisladores por lo mostrado hasta ahora y especialmente en los temas internos.
En el Congreso hay enormes boquetes financieros heredados por la legislatura anterior y a estas alturas ninguno ha dicho nada.
Ni PAN, ni PRI, ni PRD, ni PVEM. El silencio es total y parece que los millones de pesos perdidos los pagarán los actuales diputados.
Y a todo esto surgen varias preguntas: ¿Hay algún acuerdo en lo oscurito para dejar las cosas como están o hay incapacidad y falta de voluntad, talento, oficio o carácter para aclarar estos temas?
Hay cosas tan sencillas y medibles como el edificio de Juárez y Corona, en donde se destinaron 30 millones de pesos para la remodelación y después de un año todavía no terminan de finalizarlo.
Los documentos de¡ los contratos no aparecen y media docena de obreros y un arquitecto trabajan en los arreglos. Desde julio del año pasado pararon las obras y ahora vuelven a trabajar en forma inexplicable, cuando ese pendiente debió resolverse en la misma legislatura LVIII.
La Comisión de Administración tampoco encontró documentos claros y deudas como el pago a Pensiones tampoco está aclarado.
Hay muchas cosas por el estilo, pero a los actuales diputados corresponde poner en orden y rendir las cuentas en un ejercicio necesario de transparencia.
Eludir, seguir rehuyendo la responsabilidad, es una incongruencia de los diputados coordinados por Roberto Antonio Marrufo, Abraham González, Raúl Vargas y Enrique Aubry.
Lo demás es lo de menos.
CHAMAQUEADO
El coordinador del PVEM Enrique Aubry se metió a un pleito ajeno y le hizo la tarea al PRD durante la comparecencia del procurador Tomás Coronado.
Aubry se vio mal y su argumento, muy personal, mostró desconocimiento de los temas legales y de fondo de escabrosos casos penales.
Dijo, Aubry, qué pasaba en el caso del chofer del ex rector Raúl Padilla y del homicidio del director de la Preparatoria 7, Fernando González, y “¿si eso pasaba con personas importantes qué les esperaba a los ciudadanos comunes?
Esa artillería se volvió una salva ante los argumentos lógico jurídicos del procurador Tomás Coronado y ni el tarjeteo del abogado coadyuvante de la UdeG Alfonso Partida Caballero logró sacar del bache a Enrique Aubry, quien de paso fue repasado por el coordinador del PAN Abraham González, que le dijo que si no recordaba que ya había firmado un acuerdo donde se solicitaba que ese caso fuera atraído por la PGR y que tenía por lo menos amnesia selectiva.
Entonces, se aplicó la frase popular en el Verde, la del chamaqueo y ojalá no continúe por ese camino, cuando hay un Congreso por delante que requiere de talento y voluntad para hacer cosas propositivas y competitivas por la sociedad a la que se deben los legisladores.